Criterios técnicos para dimensionar e instalar sanitarios portátiles en explotaciones agrícolas
10/12/2025

La instalación de sanitarios portátiles en plantaciones y explotaciones agrícolas requiere seguir criterios técnicos específicos para asegurar unas condiciones adecuadas de higiene y bienestar a los trabajadores durante las campañas de siembra, recolección o manipulación hortofrutícola. Este ámbito presenta particularidades propias, como la movilidad constante, grandes extensiones de terreno, incremento estacional de trabajadores y ubicaciones remotas, que hacen imprescindible una planificación rigurosa.
Uno de los aspectos más relevantes es el cálculo del número de cabinas sanitarias necesarias. La guía establece ratios basados en el número de trabajadores, la frecuencia de servicio y los turnos diarios. Para un servicio semanal mínimo, la proporción recomendada es de una cabina por cada siete trabajadores. Cuando se aumentan las frecuencias de servicio in situ, la capacidad de uso mejora y las ratios varían, pudiendo llegar a una cabina por cada catorce trabajadores con dos servicios semanales, o una por cada veintidós trabajadores con tres intervenciones por semana. En explotaciones con varios turnos diarios, el cálculo debe multiplicarse por turno, ya que el uso intensivo exige mantener las condiciones higiénicas durante todo el día.
La ubicación de las cabinas constituye otro elemento crítico. La distancia máxima entre el puesto de trabajo y la instalación no debe superar los ochenta metros, ya que una mayor separación reduce el uso efectivo y aumenta la posibilidad de realizar necesidades en zonas no permitidas. Igualmente, se debe evitar su instalación cerca de fuentes de riego o en áreas susceptibles a escorrentías en caso de lluvia. La accesibilidad para los vehículos de mantenimiento también es un factor determinante: el camión de servicio no debería situarse a más de diez metros de la cabina para garantizar un vaciado y limpieza adecuados sin riesgo para el entorno.
A estas consideraciones se suman las dotaciones mínimas, que deben incluir sistemas de higiene de manos adaptados a las particularidades del entorno agrícola, donde ciertos jabones pueden dejar olores en los productos frescos. El diálogo previo entre proveedor y cliente es fundamental para ajustar estas dotaciones y evitar incompatibilidades con los cultivos. La presencia habitual de insectos también obliga a valorar aspectos como el color de las cabinas, que puede influir en la atracción de mosquitos y otros vectores.
El cumplimiento de estos criterios no solo responde a la normativa vigente, la norma UNE-EN 16194, sino que repercute directamente en la salud laboral, la calidad del producto final y la propia eficiencia de las cuadrillas de trabajo. Una planificación adecuada, pactada entre el explotador agrícola y la empresa especializada en saneamiento portátil, asegura instalaciones operativas, accesibles y acordes con la realidad del campo.
Esta y más información sobre la la norma UNE-EN 16194, aplicadas a la agricultura, las puede consultar en la Guía de Sanitarios portátiles en agricultura de AESPE y ASEAMAC.

